El caso de Laura: del “no puedo concentrarme” al “¡por fin me sale!”
Laura, de 16 años, llegaba a consulta frustrada: “Me siento tonta, no consigo estudiar ni 10 minutos seguidos”. Había probado técnicas de estudio y apoyo escolar, pero la dispersión seguía ganándole la batalla. Tras unas sesiones de Neurofeedback, su relato cambió: “Ahora me siento capaz de terminar tareas sin tanto agobio”.
Historias como la de Laura son cada vez más comunes, y la ciencia nos dice que no se trata de magia, sino de neuroplasticidad entrenada.
¿Cómo funciona el Neurofeedback en la concentración?
El Neurofeedback es un entrenamiento cerebral que utiliza electrodos para registrar la actividad eléctrica del cerebro (EEG) y devolver esa información al paciente en forma de sonidos, imágenes o incluso videojuegos.
👉 En el caso de la concentración, muchas personas con TDAH muestran exceso de ondas lentas (asociadas a distracción) y menos ondas rápidas (vinculadas a foco mental).
Con el Neurofeedback, el cerebro aprende poco a poco a producir más de las ondas útiles para enfocarse y menos de las que generan dispersión.
La evidencia científica
- TDAH: estudios muestran que el Neurofeedback puede mejorar la atención sostenida y reducir impulsividad, con resultados comparables en algunos casos al uso de medicación, pero sin efectos secundarios.
- Productividad general: no solo ayuda en TDAH; también puede ser útil en adultos que buscan más concentración en el trabajo, opositores o estudiantes en etapas de alto rendimiento.
- Efectos duraderos: una vez que el cerebro aprende, los beneficios suelen mantenerse más allá de las sesiones.
¿Solo para niños y adolescentes?
No. Aunque buena parte de las investigaciones se centra en población infantil y juvenil con TDAH, cada vez más adultos recurren al Neurofeedback para reducir distracciones digitales, gestionar multitarea y aumentar la capacidad de concentración profunda.
Conclusión
El Neurofeedback ofrece una oportunidad única: entrenar al cerebro para concentrarse mejor. Ya sea en el TDAH o en la productividad diaria, sus resultados muestran que nuestra mente puede aprender a enfocarse como si fuese un músculo que se ejercita.
💡 Porque la concentración no siempre es cuestión de fuerza de voluntad: a veces, es cuestión de entrenamiento cerebral.

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